Ayer, regresando del jardín de mi hijo se me rompe el auto (auto viejo, cada día problemas nuevos...)
Por largo rato esperé que alguien (con auto) me diera una mano...
Nada.
Al rato aparece un tipo, caminando... y me da una mano... corrimos el auto hasta que arrancó y luego lo pare, en marcha... sentados en el cordón de la vereda, descansando le convido un pucho y hablamos un rato...
En verdad le agradecí mucho, pues recibí una mano de quien menos esperaba.
Estemos atentos con la gente de menos recursos...
De algún u otro modo, siempre modifican cosas...
Me gustan los días viernes en la oficina.
Leandro pone música en su PC... y aunque las cosas no están muy bien acá...
los viernes no lo sentimos tanto.
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